Todavía no caigo que ya pasó. Estuve esperando este viaje
desde que arranqué la secundaria, escuchando a los más grandes contar lo que
era ir a Camboriú con Apleno, y ahora que volví puedo decirlo: se quedaron
cortos. Fue, sin exagerar, la mejor semana de mi vida.
Vivir esto con mis compañeros fue algo que no se puede
explicar. Compartir cada día, cada actividad, cada momento con la gente con la
que terminamos el colegio le dio un sentido distinto a todo. Nos reímos como
nunca, hicimos cosas que jamás habíamos hecho, y volvimos siendo todavía más
amigos de lo que ya éramos. Eso vale más que cualquier otra cosa.
Las actividades fueron una locura. Todos los días había algo
distinto, todo armado, todo listo para que no pares un segundo. Playa, juegos,
excursiones, deportes… no había tiempo para aburrirse. Pero si me preguntás qué
fue lo mejor, sin dudarlo te digo el P12. Fue otro nivel. La energía, la gente,
la música, todo se sentía gigante. Ahí entendí de qué se trata realmente
AplenoLand.
Y las noches… las noches fueron increíbles. Cada fiesta era
distinta, con producción de verdad, con temáticas que te volaban la cabeza.
Nunca en mi vida me divertí tanto. Bailamos hasta no poder más, conocimos gente
de otros colegios, vivimos cosas que vamos a contar por años. De esas noches
que sabés que se te van a quedar grabadas para siempre.
Y atrás de toda esa locura, siempre estaban los
coordinadores. Encima de nosotros pero sin molestar, atentos a todo,
cuidándonos en cada momento. Te cruzaban en el pasillo, te saludaban por tu
nombre, se preocupaban si te veían medio bajón. Esa gente no trabajaba, vivía
el viaje con nosotros. Y eso se nota un montón.
Si estás por arrancar tu último año y todavía dudás con qué
agencia ir, no lo pienses más. Apleno te garantiza un viaje que no vas a
olvidar nunca. Yo todavía estoy procesando todo lo que vivimos. Y si pudiera,
volvería mañana mismo.
Marce, Camboriú 2025